Letras Capitales

Presentación de los libros “Macedonia de rutas” de Antonio Rivero Taravillo y “Vida nueva” de José Manuel Benítez Ariza.



Macedonia de rutas
ANTONIO RIVERO TARAVILLO

Melilla, 1963.

Autor de los libros de poemas Farewell to Poesy (Pre-Textos) y El árbol de la vida (Puerta del Mar). Ha traducido libros de Ezra Pound, Tennyson, Graves, Shakespeare, Marlowe o Keats (Premio Andaluz a la Traducción Literaria en su primera convocatoria), así como antologías de poesía norteamericana, irlandesa y escocesa.

En prosa, su obra incluye Las ciudades del hombre (Llibros del Pexe) y Viaje sentimental por Inglaterra (Almuzara), además del ensayo sobre literatura medieval Los siglosde la luz (Berenice).

Ha traducido novelas, memorias y ensayos de Flann O’Brien, Jamie O’Neill, Swift, Wells, Melville o Donne, entre otros. Su ensayo Con otro acento. Divagaciones sobre el Cernuda «inglés» obtuvo el Premio Archivo Hispalense 2005, y Luis Cernuda. Años españoles (1902-1938) el XX Premio Comillas de Biografía, concedido por la editorial Tusquets. Ha sido director de la Casa del Libro en Sevilla, y de las revistas Mercurio, panorama de libros y El Libro Andaluz.

Imparte un taller de poesía en la Escuela Andaluza de Escritores Escribes y el módulo de poesía en el Máster en Creación Literaria de la Universidad.

MACEDONIA DE RUTAS
La literatura de viajes en España ha pasado de ser un género emergente a una realidad consolidada, y este libro es un primoroso ejemplo de ello, a la par que una demostración de que la amenidad y la información no tienen por qué estar reñidas con la más alta exigencia literaria. El autor nos lleva de Estonia a Islandia, de Nueva York a California, pasando por una evanescente Venecia o la Sevilla de Luis Cernuda. Junto con varios inéditos que se dan aquí por primera vez, muchas de estas estampas o relatos aparecieron en el suplemento El viajero del diario El País o en la revista Clarín.
Macedonia de rutas es un muestrario de latitudes y destinos, un baúl mundo con etiquetas que invitan a partir y cuya cerradura es un guiño para emprender mil sendas.
De este peculiar libro de viajes advierte José Vicente Pascual: “en él (el libro) la evocación asciende en su anhelo para adquirir el valor de la materia literaria. Hay una tensión permanente (…) trazada entre lo vivido y lo presentido, es decir, aquello que sabíamos del lugar visitado a través de lecturas y biografías de autores cuya esencia se encuentra vinculada al paisaje que nos recibe. Es la expresión, por otra parte deliciosa, de la necesidad de saber si aquellas impresiones, sentimientos y utopías que conforman nuestra capacidad de construir lo bello y gozar su presencia en la intimidad lectora, se corresponden con la manifestación real del lugar y ese “espíritu del lugar” que seduce al viajero desde mucho antes de acudir a su llamado (…).

Vida nueva
JOSÉ MANUEL BENÍTEZ ARIZA

Cádiz, 1963.

Es autor de las novelas La raya de tiza (1996), Las islas pensativas (2000) y Vacaciones de invierno (2009), y de los libros de relatos La sonrisa del diablo (1998), El hombre del velador (1999), Lluvia ácida (2004) y Sexteto de Madrid y otros cuentos (2007). El volumen Casa en construcción (2007) antologa los siete libros de poesía publicados entre 1988 y 2004, a los que ahora hay que añadir Diario de Benaocaz (2010).

Es también articulista en los periódicos del Grupo Joly y en otros medios, y algunas de sus colaboraciones periodísticas se encuentran recopiladas en los libros La vida imaginaria (1999), Me enamoré de Kim Novak (2002), Columna de humo (2005) y Gigantes y molinos (2006). Además, ha publicado un diario personal, Señales de humo (2008).

Vida nueva es la segunda de las tres novelas independientes –la primera fue Vacaciones de invierno– que constituyen su trilogía sobre la educación sentimental sobre el trasfondo de la llamada Transición política española a la democracia.

VIDA NUEVA
Navidades de 1978. Recién aprobada la Constitución democrática, en los cines todavía se proyecta Grease, estrenada ese otoño. El periódico local da cuenta de una sucesión de explosiones de bombas caseras en lugares señeros de la ciudad. En las calles céntricas de la misma, militantes de extrema derecha ponen tenderetes en los que se venden toda clase de recuerdos del antiguo régimen. El niño de Vacaciones de invierno, la primera entrega de esta trilogía, es ahora un adolescente que, como sus compañeros y amigos, ha incorporado a su modo de pensar y hablar los clichés políticos del momento. Sin embargo, sobre su ánimo y su personalidad pesan otras urgencias, otros reclamos ejercen sus cantos de sirena.

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