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Llegó el tiempo de las cerezas. Nativel Preciado

 

“El tiempo es una actitud, si perdemos el miedo, nunca seremos viejos”

De un libro de encargo de reflexiones sobre el tiempo acabó creand0 la historia de Carlota, actriz de doblaje, que con 60 años, divorciada y madre de una hija se enfrenta al momento más inseguro de su vida.
En plena evocación nostálgica se cruza un extraño personaje que le enseña a sosegar el juicio.

Nativel Preciado (Madrid, 1948) es periodista especializada en información política. Su actividad de columnista de opinión en prensa escrita (Diario Arriba, Diario Madrid, Diario ABC y revistas Interviú y Tiempo) la ha compaginado con la participación en tertulias y debates en radio y televisión (Onda Cero, Cadena Ser, TVE).

Desde los años 60 ha cultivadoel género de la biografía. Ha escrito varias novelas como “El egoísta” (Premio Planeta, 1999) y “Camino de hierro” (Premio Primavera, 2007).

LLegó el tiempo de las cerezas (Les temps des cerises) es el título de una canción del poeta y comunero francés Jean Baptiste Clement (1837-1903).

 

 

 

Jean Baptiste Clement: El tiempo de las cerezas

 A la valiente ciudadana Louise, la
ambulanciera de la calle Fontine-au-Roi,
el domingo 28 de mayo de 1871

Cuando vuelva el tiempo de las cerezas
el ruiseñor alegre y los mirlos burlones
estén todos de fiesta,
las muchachas tendrán pasión en sus cabezas
y los enamorados, sol en el corazón.

Cuando vuelva el tiempo de las cerezas
silbarán mejor los mirlos burlones.

Pero es muy corto el tiempo de las cerezas,
cuando las parejas entre ensueños
van a cortar pendientes para sus orejas.
Cerezas de amor con sus trajes iguales
que ruedan bajo las hojas como gotas de sangre
Pero es muy corto el tiempo de las cerezas,
pendientes de coral que se cortan soñando.


Cuando estéis en el tiempo de las cerezas,
si acaso teméis las penas de amor,
evitad a las hermosas mujeres.
Yo, que no le temo a las penas crueles,
no viviré ya un día sin sufrir…
Cuando estéis en el tiempo de las cerezas
vosotros también tendréis penas de amor.

Por siempre amaré el tiempo de las cerezas.
De aquel tiempo guardo en el corazón
una herida abierta .
Y aunque se me ofreciera la diosa Fortuna,
jamás podría calmar mi dolor.
Por siempre amaré el tiempo de las cerezas,
y el recuerdo que guardo en el corazón.

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