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Adiós, Hemingway. Leonardo Padura

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En la memoria de Mario Conde todavía brilla el recuerdo de su visita a Cojímar de la mano de su abuelo. Aquella tarde de 1960, en el pequeño pueblo de pescadores, el niño tuvo la ocasión de ver a Hemingway en persona y, movido por una extraña fascinación, se atrevió a saludarlo. Cuarenta años más tarde, abandonado su cargo de teniente investigador en la policía de La Habana y dedicado a vender libros de segunda mano, Mario Conde se ve empujado a regresar a Finca Vigía, la casa museo de Hemingway en las afueras de La Habana, para enfrentarse a un extraño caso: en el jardín de la propiedad han sido descubiertos los restos de un hombre que, según la autopsia, murió hace cuarenta años de dos tiros en el pecho. Junto al cadáver aparecerá también una placa del FBI.

Mientras Conde trata de desentrañar lo que sucedió allí la noche del 2 al 3 de octubre de 1958, la novela nos permite asistir a los últimos años del escritor norteamericano, a sus obsesiones, miedos y a su entorno habanero, desde donde refulgen algunos objetos inquietantes, como ese revólver del calibre 22 que el escritor guarda envuelto en una prenda íntima de Ava Gardner.

Con el mismo tono crepuscular y melancólico de La neblina del ayer, y la misma eficacia envolvente de sus novelas anteriores, Adiós, Hemingway es un ajuste de cuentas de Mario Conde con su vida y con sus ídolos literarios, pero también una punzante e inolvidable recreación del Hemingway ególatra y contradictorio, acorralado por sus recuerdos y remordimientos, en los días previos a su suicidio.

Tusquets

Leonardo Padura (web oficial)

Leonardo Padura (wikipedia)

Entrega: 24 de enero de 2014

Devolución: 28 de febrero de 2014

  1. tiajosefa
    30/03/2014 a las 1:25 am

    Adiós, Hemingway

    Leímos en el club de los jueves, el mes de Febrero, la novela , escrita por Leonardo Padura.

    El autor que se ha documentado de muchas de las andanzas del mítico escritor en tierras caribeñas, me llamó la atención la dedicatoria que hace en la portada

    Difícilmente es posible entender la idiosincrasia del personaje norteamericano, sin adentrarse en la época en que su vida se desenvuelve.No debe olvidarse que Heminway nace a finales del XIX (Julio 1899) y muere en pleno siglo XX (julio de 1961). Estamos pues, ante un hombre que vive desde la primera guerra mundial, apenas es un adolescente, hasta la segunda, pasando antes por la guerra civil española.

    Lo que si destaco aquí es la parte oscura y contradictoria entre la fama del hombre escritor y la del hombre llano capaz de ser querido por personas sencillas, modestas, leales y la afición por la aventura y el peligro, solo por sentir la necesidad de transmitirlas en unas narraciones llenas de incomparable emoción.

    Parece decirnos Padura en su novela, algo así, como que, difícilmente podría alcanzar Heminway la imaginación vertida en sus novelas, de no haber vivido experiencias parecidas en sus aventuras.

    Creo esta última aseveración un tanto exagerada y hasta dudosa aunque no exenta de cierta veracidad. También esto pudo ser en un momento de nuestra tertulia motivo de discusión. Aunque se me pueda considerar algo ecléctico, no seré yo el que juegue con fuego al juzgar a un escritor de la talla del que nos ocupa- premio Pulitzer 1953 y premio Nobel de Literatura al año siguiente.

    Para mi el libro de Padura esta perfectamente argumentado, en un momento de la vida del escritor en que va declinando su vitalidad y por tanto no refleja el carácter posesivo y autoritario del escritor de las correrías en la Europa de los años veinte a los cincuenta..

    Multitud de circunstancias hacen a mi parecer la novela de Leonardo Padura tan interesante, Mario Conde obsesionado por el comportamiento de su admirado escritor, desde el día que le saludó siendo un niño de la mano de su abuelo, allá en Cojímar en 1960.

    Cuarenta años después, estamos con un Mario Conde Teniente investigador retirado de la policia de la Habana y dedicado a vender libros de segunda mano.

    .Mario Conde se ve empujado a regresar a Finca Vigía, la casa museo de Haminway, en las afuera de la Habana, para enfrentarse a un extraño caso: en el jardin de la finca han sido descubiertos los restos de un hombre que, segun la autopsia, murió hace cuarenta años de dos tiros en el pecho.

    Junto al cadáver aparecerá también una placa del FBI. Mientras Conde trata de desentrañar lo que sucedió allí la noche del 2 al 3 de octubre de 1958, .

    .Un personaje entre muchos otros, Toribiio , el Tuzao , el viejo socarrón, gallero, que se lo debía casi todo al escritor, era un artista manejando las peleas de gallo a las que tan aficionado se hizo Heminway Toribio se siente algo decepcionado por algunos comportamientos violentos de aquel, cuando es entrevistado por Conde.

    Tiene el protagonista de la novela, Mario Conde, fama de hombre riguroso en su trabajo de investigación y como no, su inmersion en los vicios menores que suelen “adornar” a los detectives de novela negra, noctambulismo, alcohol, mujeres.,y en nuestro sabueso hasta fetichismo, al describir frecuentemente, una prenda intima de la actriz Ava Gadner, que Heminway conservaba.

    El final de la novela es un inquietante forcejeo entre el escritor y el investigador del FBI con el resultado de muerte y una romántica despedida de Mario Conde y sus amigos en aguas del Caribe

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